En la actualidad, entendemos como ciencias de la
educación a aquellas disciplinas de base científica que aportan conocimientos,
habilidades y prácticas a la pedagogía. Comprenden: la biología de la
educación, la psicología de la educación y su rama evolutiva; la
psicopedagogía; la sociología de la educación y la economía de la educación; la
historia de la enseñanza, la antropología educacional, las comunicaciones, la
computación educacional. Se ha restringido el uso para aquellas disciplinas que
poseen un marco cultural científico y una base epistemológica cierta.
Definición breve: Conjunto de ciencias y profesiones orientadas al estudio y
arte de la educación. Lo que debería tenerse en cuenta es que las llamadas
ciencias de la educación tengan, cada una de ellas, la autonomía epistemológica
que las caracterice verdaderamente como ciencias, es decir, que posean un
estatuto epistemológico validado y cierto. Al parecer, casi exclusivamente en
Europa existen facultades destinadas al cultivo e investigación en el ámbito de
las ciencias señaladas. Algunas facultades de educación en Latinoamérica se han
autodenominado de Ciencias de la Educación, pero en la práctica se dedican
solamente a la formación de profesores y no al cultivo de esas disciplinas, con
lo cual no hay una correlación entre lo que hacen y lo que dicen ser, en otras
palabras, en ellas hay un predominio o exclusividad de lo técnico (la
formación) sobre la ciencia, por lo cual sería más legítimo y verdadero que se
llamaran Facultad de Técnicas de la Educación. Se le achaca a la pedagogía el
carecer de un estatuto epistemológico propio, que permita resolver los
problemas relacionados con la educación y quizás por ello se esté empleando en
todo el mundo la designación de las facultades como de Ciencias de la Educación
y no de Pedagogía. Por otra parte, el término pedagogía ha quedado en uso
solamente en Europa y algunos países de Latinoamérica. Por el contrario, creo
que lo que no tienen un estatuto epistemológico propio son las llamadas
ciencias de la educación, por los argumentos que doy en el artículo titulado
estatuto epistemológico de las ciencias de la educación. Por mi parte, puedo
argumentar que la pedagogía sí tiene un estatuto epistemológico validado. Las
Ciencias de la Educación hacen un aporte valioso, pero no es posible reducirlas
a la pedagogía, ya que posee cada una de ellas un ámbito de trabajo, un
estatuto epistemológico y un contenido que le es propio, de ahí que desde un
punto de vista lógico no es posible confundir a la pedagogía con estas ciencias.
Ya Durkheim advertía en su obra Sociologie et education, que la pedagogía es
distinta a las ciencias de la educación.
En la administración de la educación pública se advierte la notoria carencia de doctores en Ciencias de la Educación y de doctores en Filosofía de la educación. Por lo mismo no me extraña la mala calidad de la educación nacional, que ha perdido la brújula pedagógica por carecer justamente de expertos en el Ministerio del ramo, pues se ha dado más importancia a contar con funcionarios políticos en desmedro de los técnicos.
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